Mauricio Bares

Anónimo Hernández, una novela ficticia con mucha autobiografía: Mauricio Bares

Anónimo Hernández lo presentó en 2006 (lo explica en la entrevista) al Premio Herralde y quedó entre los finalistas, aunque ahora ha madurado y ha decidido dejarlo como un niño muy difícil de crear por una familia que sigue sus rutinas y que alaban un poco a ese personaje pequeño que no entienden y vemos también una ciudad que crece, dejando esas costumbres y esos ritos en negocios y edificios que se van cayendo o transformando.

Ciudad de México, 16 de abril (MaremotoM).- Mauricio Bares escritor se esconde tras su prestigioso papel de editor en su empresa NitroPress, pero siempre que lo entrevisto estoy destinada a abrir un poco ese misterio y darme cuenta de que las lecturas en realidad conviven muy bien con su instinto creador.

Anónimo Hernández lo presentó en 2006 (lo explica en la entrevista) al Premio Herralde y quedó entre los finalistas, aunque ahora ha madurado y ha decidido dejarlo como un niño muy difícil de crear por una familia que sigue sus rutinas y que alaba un poco a ese personaje pequeño que no entienden y vemos también una ciudad que crece, dejando esas costumbres y esos ritos en negocios y edificios que se van cayendo o transformando.

Mauricio Bares y su novela. Foto:Z.A.

Anónimo Hernández sale con una hermosa portada de NitroPress y jugamos con Mauricio Bares a que las letras también sean divertidas.

ENTREVISTA A MAURICIO BARES (Escucha)

“Me pasaba mucho cuando tenía que leer muchas cosas ajenas a lo que es nuestro trabajo editorial. Ahora lo que nos llega tiene un sesgo, me resulta muy ameno, porque los autores tienen puntos de vista parecidos a nosotros. Acabo de leer de Alejandro Espinosa Fuentes, Mundo anclado, una novela de 400 páginas que te la terminas volando”, dice Mauricio Bares en entrevista.

Ahora bien ¿Cómo escribir fuera del sesgo? Es algo que le preguntamos. “Aquí lo importante es la historia de la novela. La empecé en 1989, cuando vivía en Ámsterdam. Yo no hablaba holandés, el aislamiento, la soledad, se me empezó a venir a la cabeza un montón de gente que tenía en la memoria y me pregunté si valía la pena rescatar a algunos de ellos en una manera ficticia. Así empezó a surgir el personaje mismo, era una época jerárquica, autoritaria, donde los niños éramos educados a golpes; valía la pena reflexionar. El protagonista podía llegar a ser pedante, hasta que me di cuenta de que tenía que ser ridículo”, agrega.

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“Era feo y era inteligente, educado en casa por dos hermanas mayores; él no puede enfrentarse al mundo real empieza a vivir todo a través de libros”, dice.

El libro autobiográfico tiene un personaje ficticio. “Siempre digo que él era feo”, se divierte.

Mauricio Bares
El libro autobiográfico tiene un personaje ficticio. “Siempre digo que él era feo”, se divierte. Foto: Cortesía Facebook

“Era rebelde, nos agarrábamos a trompadas, pero no tanto como él”, admite.

La novela la terminó Mauricio Bares para presentarla al Herralde. La presentó un día antes de que concluyera la convocatoria. Se empezó a enamorar mucho del niño y así construye una novela que ha tenido muchos finales que pudo hacer después de que quedara finalista en el Premio.

“La empecé a escribir a los 26 años, tenía muy fresco el recuerdo de la infancia. Poco a poco, al paso del tiempo, me clavo en muchos detalles porque esas cosas iban desapareciendo. La calle de Victoria comenzó a ser una calle de iluminación, ya no hay gente viviendo ahí. El Barrio Chino es algo muy distinto a lo que es ahora”, afirma.

“Se acaba ese ciclo, ya había bastantes desencuentros con las hermanas, ya viene endurecido y rapado del ejército. Ellas empiezan a crecer, ya no les hacen caso, ya van operando un montón de cambios en la persona y la vida es otra”, agrega.

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