Homenaje a José Agustín

DESPEDIDA DE JOSÉ AGUSTÍN | Su palabra llegó más lejos porque escribió desde el fuego, dijo Andrés Ramírez

Jesús, Agustín y Andrés Ramírez Bermúdez coincidieron en la espontaneidad del escritor, además de incurrir en caminos muy variados, especialmente el de la literatura, el de la música, el de los sueños, así como en su capacidad de contar cuentos todos los días.

Ciudad de México, 26 de febrero (MaremotoM).- Fue el domingo de José Agustín y su literatura callejera, tan propia del rock y de la rebeldía mexicanos, se vio en las caras no sólo de sus hijos y de su mujer, Margarita Bermúdez, sino también en rostros representativos como los músicos Jaime López, José Manuel Aguilera, la escritora Susana Iglesias, la periodista Patricia Peñaloza.

Un domingo lleno de sol, donde muchos chicos se acomodaron en el nada cómodo hall del Palacio de Bellas Artes, para escuchar decir a Andrés Ramírez: “Tuve la fortuna con mis hermanos de crecer cerca de José Agustín, a quien yo siempre le dije papá. Poco a poco me fui dando cuenta de su carácter extraordinario, de lo distinto que era mi ecosistema al del de mis amigos, no sólo por la inmensa pasión que le imprimía a todo lo que realizaba, sino por tanta cosa loca que salía de su boca, que rompía con lo establecido”.

Esa cosa distinta, ese andar por la vida por los márgenes, incluso en su despedida se hacía mayor que la oficialidad, que trata de contar que todo estaba maravilloso y que vivíamos en un país de rosas.

Por supuesto que no hubo jardín ni pájaros cantando el día del absurdo accidente de José Agustín. Fue en 2009. Fue en Puebla. Fue durante el Festival In Edit: el escritor sufrió una caída de dos metros, que le fracturó seis costillas, una en el tórax y otra en el cráneo. A partir de allí, la vida de José Agustín fue otra. Nunca se recuperó ni física ni emocionalmente de esa caída.

Homenaje a José Agustín
Como saben era una persona inmensa, que llevó a su límite el acto de vivir. Foto: Cortesía

“Como saben era una persona inmensa, que llevó a su límite el acto de vivir. Hasta el último día ejerció el gozo, la autonomía, la creación, la lealtad, y sobre todo, el amor”, escribió el día de su muerte su hijo Jesús Ramírez Bermúdez.

“Aprendí a vivir a través de sus ojos y los de mi querida madre, Margarita Bermúdez Garza Ramos, quien fue su leal compañera en las buenas y en las malas y con quien estuvo casado únicamente 60 años. Aprendí lo luminoso y lo más oscuro, pues todos llevamos dentro ambas pulsiones. Esa batalla fue feroz, salpicada de intenso hedonismo creativo y goce. Él vivió de modo único y nos sedujo con su credo: romper la norma, tirar el sistema, subirle al volumen, buscar la poesía, ser audaz, tirar el I Ching, fueron sólo algunos preceptos que vi como practicaba.”

“Para alguien que vivió pensando que su trabajo no era reconocido del todo, que se vio obstaculizado por otros del viejo mundo, queda claro hoy, con tantos amigos cerca, que su obra fue apreciada por muchos otros leales y silenciosos. Su palabra llegó más lejos porque escribió desde el fuego, desde un lugar innombrable, desconocido para nuestra razón. El hechizo fue completo. Miembro de la generación del 68, que está a caballo entre lo rancio y el nuevo espíritu, vivió intensamente para contarlo. Un accidente inexplicable nos lo arrebató poco a poco desde 2009. Me faltó su compañía y su consejo, pero nunca su amor, que practicó hasta el último instante. Pudimos estar con él hasta el final, toda nuestra familia lo acompañó esos últimos días y le dimos un poquito de lo que nos dio, amor, en el nombre de todos los presentes, además”, las palabras de Andrés Ramírez.

Homenaje a José Agustín
El más chico de sus hijos, José Agustín. Foto: Cortesía

Las cenizas del escritor mexicano fallecido el 17 de enero de 2024 fueron recibidas con aplausos de la comunidad literaria que se dio cita en el Vestíbulo principal del Palacio de Bellas Artes.

Te puede interesar:  Los Juegos Olímpicos llegan a la Alianza Francesa de Málaga

Tras considerar a José Agustín su maestro, Margarita Bermúdez, quien fuera su compañera de vida, dijo que fue fuente de luz que mostró tantas corrientes literarias, posibilidades infinitas.

“Estilísticamente creo que nos dejó un legado impresionante, disfrutable, fresco y original, ojalá que lo sigamos acompañando con la lectura de estos maravillosos textos”.

 Homenaje a José Agustín
Estilísticamente creo que nos dejó un legado impresionante, disfrutable, fresco y original. Foto: Cortesía

Jesús, Agustín y Andrés Ramírez Bermúdez coincidieron en la espontaneidad del escritor, además de incurrir en caminos muy variados, especialmente el de la literatura, el de la música, el de los sueños, así como en su capacidad de contar cuentos todos los días.

Para la escritora Elena Poniatowska, quien espontáneamente pidió tomar la palabra, José Agustín estaría muy emocionado y diría “qué está pasando, se han vuelto locas las autoridades”, porque él fue un contestatario, fue un hombre que se levantó contra la injusticia, así que para él sería una sorpresa enorme, así como lo fue para José Revueltas, que aquí en este gran y bellísimo espacio se le rindiera el homenaje que le está dando frente a Margarita y sus hijos, grandes mexicanos como lo fue su papá”.

 Homenaje a José Agustín
La gente reunida en el Hall del Palacio de Bellas Artes. ¿Por qué no abrieron el recinto?. Foto: Cortesía

Recordó que, en los sesenta, José Agustín se inició en la literatura mexicana al lado de Gustavo Sainz, Juan Tovar, Parménides García Saldaña y Margarita Dalton. “José Agustín abrió las puertas de la cultura de la chanza a los jóvenes que hicieron de la irreverencia una forma de acercarse a la literatura. De La tumba, Se está haciendo tarde y de muchos otros libros salieron voces de risa, de irreverencia que muchos festejaron, por fin se sentían representados y representadas las niñas de minifalda y los greñudos de pantalones de mezclilla”.

Homenaje a José Agustín
José Agustín estaría muy emocionado y diría “qué está pasando, se han vuelto locas las autoridades. Foto: Cortesía

José Agustín reía y “hacer reír es hacerle un bien a los demás y para sorpresa de todos resultó muy culto, sabía mucho de literatura francesa e inglesa. José Agustín le trajo un aire nuevo a la literatura mexicana, introdujo la antisolemnidad y la buena onda que proviene no solo del relajo y la risa del rock, sino de la solidaridad, muy pocos saben que José Agustín cultivó caña en los campos de la Revolución Cubana y tampoco saben que le ayudó a José Revueltas a escribir El apando, en Lecumberri. Abrió muchas puertas para que entrara aire fresco en el ambiente catedralicio y solemne de la literatura mexicana”.

“La indagación y la experimentación constantes que eran parte de las expresiones de esa búsqueda se hacen presentes de muchas maneras en los libros de José Agustín. Sus novelas y sus cuentos abrieron un cauce poderosísimo a la narrativa mexicana que estaba anquilosándose en sus temáticas y tratamientos”, dijo en su momento Elsa Cross.

Como parte de este homenaje póstumo, la Compañía Nacional de Teatro participó con una lectura dramatizada de la obra Los motivos del lobo, del escritor nicaragüense Rubén Darío, a cargo de Olivia Lagunas y Miguel Ángel López.

 Homenaje a José Agustín
Las guardias de honor con acompañamiento musical. Foto: Cortesía

Posteriormente iniciaron las guardias de honor con acompañamiento musical, en la cual participaron José Manuel Aguilera, voz y guitarra; Yann Zaragoza, teclado; Abraham Méndez, batería; Ernick Romero, bajo; Jorge Chacón, guitarra; integrantes del grupo La Barranca. Además de interpretar varias piezas, dedicaron una melodía con arreglos de La Barranca para esta ocasión:  “House of the Rising Sun”, de Alan Price.

José Agustín fue uno de los escritores más representativos de la literatura mexicana e hispanoamericana, inserto en la denominada “literatura de la onda”, convirtiéndose en un autor que trascendió generaciones, con sus obras La tumba, De perfil, Se está haciendo tarde, El rock de la cárcel, Ciudades desiertas, Cerca del fuego, La contracultura en México y Dos horas de sol.

Comments are closed.