Gabriel Orozco

Después del OROXXO, vuelve Gabriel Orozco

En sus pinturas  recientes, Orozco articula el encuentro aparentemente inverosímil de dos figuras, ambas realizadas alrededor el siglo XV: el dibujo a tinta de un cuaderno de Leonardo Da Vinci, El hombre de Vitruvio y la monumental escultura de piedra de Coatlicue, la diosa azteca de la vida y la muerte.

Ciudad de México, 8 de febrero (MaremotoM).- Siete años después de haber transformado la galería en un OXXO como parte del proyecto OROXXO, Gabriel Orozco presenta en kurimanzutto dibujos, pinturas y esculturas recientes que están intrincadamente conectadas a los lugares donde vive.

En sus pinturas  recientes, Orozco articula el encuentro aparentemente inverosímil de dos figuras, ambas realizadas alrededor el siglo XV: el dibujo a tinta de un cuaderno de Leonardo Da Vinci, El hombre de Vitruvio y la monumental escultura de piedra de Coatlicue, la diosa azteca de la vida y la muerte.

Los dibujos del Diario de Plantas, realizados en cuadernos lo suficientemente pequeños como para caber en la palma de una mano, registran las huellas y bocetos de las hojas para trazar una cartografía abierta del crecimiento orgánico.

Gabriel Orozco
Las esculturas de Gabriel Orozco. Foto: Cortesía

Orozco inició esta serie en Tokio durante la pandemia de COVID, documentando las hojas que le llamaban la atención o caían a sus pies; luego, el diario viajó con él a Acapulco y Ciudad de México, donde estaba trabajando en el plan maestro de un gran proyecto público para renovar el céntrico Parque Chapultepec de la ciudad.

Desde las páginas de su Diario podemos vislumbrar la práctica diaria del artista, así como su perdurable interés por el paisaje y el entorno natural. Los trazos e impresiones realizados con gouache, témpera, tinta y grafito sugieren una improvisación deliberada, donde las delicadas texturas y formas de cada ejemplar guían su exploración de las estructuras orgánicas y el color.

Las esculturas están talladas en piedra a partir de la relación de rotación entre el tiempo y la materia presente en algunas de sus obras anteriores, que se remontan a la década de 1990. Van desde la piedra de plastilina hasta las piedras de río talladas en las que grabó formas circulares, curvas orgánicas y órbitas. Buscando trabajar con piedra caliza, en 2017 se mudó con su familia a Bali, Indonesia, donde este material se ha utilizado en templos durante siglos. Aquí comenzó la Dés, dados en francés, una serie que profundiza en su investigación sobre círculos, ejes, serialidad y simetría. Las esculturas incluidas en la exposición fueron realizadas en México, talladas en piedras locales como el tezontle volcánico rojo y mármol blanco. Cada troquel se fabrica utilizando un compás para trazar los mismos círculos concéntricos sobre una cuadrícula estructural, que se dibuja en un cubo de 30 x 30 centímetros y luego se talla en cada una de sus seis caras. El diagrama geométrico sigue siendo una constante, pero los volúmenes y vacíos varían de una escultura a otra; Como un alfabeto que se utiliza para contar una historia diferente cada vez, los dados surgen del mismo patrón pero nunca son los mismos. Al utilizar estos dibujos para recortar una forma sólida, el artista revela el movimiento incrustado en la materia a través de círculos, la rotación latente en el plano pero recorriendo la masa de la piedra.

Te puede interesar:  Con una película de animación arranca el 27 Festival de Cine de Málaga
Gabriel Orozco
El diagrama geométrico sigue siendo una constante, pero los volúmenes y vacíos varían de una escultura a otra. Foto: Cortesía / Ana Hop

En una serie anterior de pinturas, realizadas a lo largo de dos años mientras trabajaba en el Diario de Plantas y el proyecto Chapultepec, Orozco fusionó el Hombre de Vitruvio –originalmente concebido como un diagrama arquitectónico– con imágenes de animales, plantas y referencias culturales específicas. La forma humana aparece entrelazada con dibujos de flora y fauna en diferentes composiciones; por ejemplo, en algunas pinturas, la imagen recurrente de un nenúfar recuerda a veces estructuras celulares vistas al microscopio, como si una sola hoja reflejara el microcosmos contenido en el cuerpo humano. Otra pintura fusiona un pulpo, un dibujo de Leonardo y un diagrama cosmológico jainista que mapea el universo como una isla central rodeada por una serie de ríos, océanos y continentes concéntricos, combinando las creencias vitruvianas del Renacimiento con una imagen espiritual clásica jainista.

La fusión de todos estos elementos nos invita a contemplar una inestable conciliación de fuerzas que oscilan entre lo animal y lo humano, lo femenino y lo masculino, lo geométrico y lo orgánico, lo científico y lo espiritual. Así como Diario de Plantas evoca los procesos de crecimiento y decadencia de la naturaleza, estas pinturas ponen de relieve la naturaleza cíclica de nuestro cosmos.

 

 

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*