Sergio del Molino

El alemán es un idioma escolar, pero no es el idioma en el que ellos piensan: Sergio del Molino

“Los alemanes de mi novela, que no son alemanes, son españoles y juegan a sentirse parte de una tradición de la que han sido expulsados. Existen históricamente de una forma muy consciente. Es un rasgo distintivo que se caracteriza por la relación que tienen con los cementerios. Es también una relación comunitaria”, afirma.

Ciudad de México, 10 de mayo (MaremotoM).- Sergio del Molino ha ganado el premio Alfaguara con una novela Los alemanes que recuerda la activación del nazismo desde Zaragoza, un lugar donde se refugiaron los seguidores de Hitler, después de la Primera Guerra Mundial.

Europa es un lugar de muertos. Aquí los muertos desaparecen y allá los fenecidos toman los símbolos en un sistema donde Hitler todavía vive, donde Franco (felizmente está por desaparecer la fundación que lleva su nombre) florece en la boca de Ayuso o Abascal.

Dice Del Molino que él no ha querido hacer nada parecido a la política de hoy, pero conforme avanzan las ligas ultraderechistas y los alemanes de Latinoamérica son representados por gente como Javier Milei, su historia familiar reverdece en un mundo que parece ir para atrás.

Sergio del Molino
Editó Alfaguara. Foto: Cortesía

“En 1916, en plena Primera Guerra Mundial, llegan a Cádiz dos barcos con más de seiscientos alemanes provenientes de Camerún. Se han entregado en la frontera guineana a las autoridades coloniales por ser España país neutral. Se instalarán, entre otros sitios, en Zaragoza y formarán allí una pequeña comunidad que ya no volverá a Alemania. Entre ellos estaba el bisabuelo de Eva y Fede, quienes, casi un siglo después, se encuentran en el cementerio alemán de Zaragoza en el entierro de Gabi, su hermano mayor. Junto con su padre, son los últimos supervivientes de los Schuster, una familia que llegó a formar un importante negocio de alimentación. En los tiempos que corren, el pasado siempre puede regresar para levantar ampollas”, esa es la sinopsis del libro de este escritor nacido en 1979.

También es autor de dos ensayos narrativos cruciales sobre la despoblación y “la idea de país”: La España vacía (2016; Alfaguara, 2022), con el que ganó el premio al mejor ensayo del Gremio de Libreros y el Premio Cálamo, además de entrar en las listas de “mejores del año” de toda la prensa cultural  y Contra la España vacía (Alfaguara, 2021). Antes se había alzado con los premios Ojo Crítico y Tigre Juan con La hora violeta (2013) y después con el Premio Espasa gracias a Lugares fuera de sitio (2018). Además, es autor de novelas como Lo que a nadie le importa (2014) y La mirada de los peces (2017), del breve ensayo biográfico Calomarde. El hijo bastardo de las luces (2020), de una autobiografía novelada sobre su relación con la enfermedad, La piel (Alfaguara, 2020) y Un tal González (Alfaguara, 2022). Es columnista del diario El País y colaborador de Onda Cero Radio, entre otros medios. Sus obras han aparecido en inglés, italiano, francés, griego, alemán y chino, entre otros idiomas y en más de quince países.

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ENTREVISTA A SERGIO DEL MOLINO (Escucha)

“Estoy encantado con la recepción y el entusiasmo que está despertando el libro, estoy un poco abrumado”, dice Sergio del Molino, quien al mismo tiempo dice que no es sólo de Europa pensar desde las tumbas, de los muertos, para él “es una forma mucho más universal. De hecho, es verdad que la cultura alemana tiene una relación más peculiar, probablemente porque lo ven como una responsabilidad histórica”, dice.

“Los alemanes de mi novela, que no son alemanes, son españoles y juegan a sentirse parte de una tradición de la que han sido expulsados. Existen históricamente de una forma muy consciente. Es un rasgo distintivo que se caracteriza por la relación que tienen con los cementerios. Es también una relación comunitaria”, afirma.

La relación que pinta Sergio del Molino tiene una presencia fuerte en la actualidad.

“La novela es familiar, pero evidentemente hay situaciones que tienen que ver con el presente. Uno de los protagonistas se llama Fede y remite a García Lorca. Siempre sobrevuela con esa actualidad constante, que tiene que ver con esa violencia y esos muertos”, expresa.

Sergio del Molino
Todas las familias tradicionales se evidencian a partir de la violencia. Foto: Cortesía

Todas las familias tradicionales se evidencian a partir de la violencia. “Hay una pulsión violenta en esa figura del padre, es bárbaro, que se manifiesta de muchas formas. Su propia presencia violenta a los demás. Esa familia es feliz cuando él no está. Él perturba la poca felicidad que puede tener esa familia. Sólo a través de la violencia puede sostener la ilusión de que su familia es alemana”, admite.

Gabi, otro de los protagonistas, es un héroe. “No tiene voz porque ya ha muerto, pero va explicando a partir de la novela las relaciones que existen entre los miembros de la familia. Ha hecho añicos toda la mitología podrida familiar y por eso es un héroe. Muestra su propio sentido de la libertad y de la insolencia. Ha roto con la tradición en la que ha sido criado. Obliga al resto de los integrantes a medir su cobardía, porque ellos no han tenido el valor de enfrentarse como se ha enfrentado él”, dice.

La novela es una tensión constante entre el lenguaje alemán y el español. Sergio dice que usan el alemán “sólo para insultarse”.

Los alemanes, una gran novela que engalana el Premio Alfaguara y que traduce al mismo tiempo la gran tensión que vive Europa, con hordas de militantes de ultraderecha que caminan por calles tenebrosas.

“El alemán es un idioma escolar, pero no es el idioma en el que ellos piensan”, afirma.

Ellos expresan el hartazgo, hay una tensión constante en esas dos culturas. “Me interesaba mucho dibujar un político honrado, que resistiese todas las amenazas que se ciernen sobre ella. Me parece que estos alemanes representaban mis obsesiones sobre la identidad. Vivimos en un mundo totalmente identitario”, expresa.

La novela tiene un QR con la música de Schubert y Haydn, que suena a lo largo de la novela.

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