Mónica Lavín

El cuento es como una liberación, es salir al recreo: Mónica Lavín

El lado salvaje (Tusquets) revive a una autora que siempre está buscando en el lenguaje, que siempre dispara contra las oraciones hechas y los lugares comunes, para determinar de qué lado está de la escritura, hacia dónde vendrá por ella el Juicio Final que la determine como una de las grandes narradoras de México.

Ciudad de México, 5 de junio (MaremotoM).- Todo en el nuevo libro de Mónica Lavín es un revivir la historia de la literatura latinoamericana del siglo XX. Sobre todo en los cuentos de Raymond Carver, de John Cheever, cuando un hombre nada de pileta en pileta haciendo un río inútil que atraviesa nuestra existencia.

El lado salvaje (Tusquets) revive a una autora que siempre está buscando en el lenguaje, que siempre dispara contra las oraciones hechas y los lugares comunes, para determinar de qué lado está de la escritura, hacia dónde vendrá por ella el Juicio Final que la determine como una de las grandes narradoras de México.

Luego de la autoficción, Últimos días de mis padres (Planeta), Mónica regresa a Ruby Tuesday no ha muerto (Premio Gilberto Owen) y desprende la palabra de unos cuentos que a veces funcionan como de relojería (ese lema con que se describen las historias), pero otras son como perlas cosechadas de un caracol irredento, que todo lo puede, que todo lo hace.

Mónica Lavín
Editó Tusquets. Foto: Cortesía

“Una escritora que ve perturbada su rutina por un enigmático hombre que visita el manglar donde ella acostumbra pasear; la descompostura de un tranvía que deja a sus pasajeros expuestos en una zona insegura de San Diego; una operación de rutina que trastoca la vida de una pareja; el inesperado descubrimiento de un cuerpo calcinado al interior de un coche; una muñeca que es testigo de las tribulaciones de una familia a lo largo de distintas generaciones o el vínculo premonitorio que existe entre una madre y su hija son parte de las veintitrés historias que integran este libro. En ellas se explora la conducta de personajes que viven con una constante sensación de peligro, acechados por la vulnerabilidad de su condición o por los fantasmas de sus propios prejuicios”. El esplín de nuestra vida moderna.

Mónica Lavín es autora de libros de cuentos, novela y ensayo. Ha sido Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen por el libro de cuentos Ruby Tuesday no ha muerto, Premio Narrativa de Colima por su novela Café cortado, Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska por Yo, la peor, sobre Sor Juana y su tiempo. Sus publicaciones recientes son: la antología de cuentos ¿A qué volver? (Tusquets, 2018), las novelas Todo sobre nosotras (Planeta, 2019) y Últimos días de mis padres (Planeta, 2022). Escribió el libreto para una ópera sobre Sor Juana: La sed de los cometas, que se estrenó en septiembre de 2022. Es columnista en la sección cultural de El Universal, profesora e investigadora en la Academia de Creación Literaria de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Maestra Universitaria Distinguida por la Universidad de Colima y miembro del Sistema Nacional de Creadores.

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ENTREVISTA A MÓNICA LAVÍN (Escucha)

“Este libro representa a los escritores que he leído en cuento, me han emocionado más, me he sentido aliada de su mirada. Me sumo a su manera de ver el mundo que no explica demasiado y me gusta la sutileza que logran estos autores. Si consigo lograr esa sutileza, siento que estoy conversando con ellos”, afirma Mónica Lavín en entrevista.

“Hay una protesta interior, hay un fuera de lugar. Creo que siempre hay un vacío, una especie de hueco que no se logra llenar. Esta inconformidad de los personajes con algo que es menos visible”, agrega.

Las cosas que produce el final de “El nadador”, el cuento con el que ejemplifica Mónica su sentido de mirar la literatura, no me produce tanta emoción. Sí, claro, cómo va contando su periplo por ese río de la vida.

Mónica Lavin
El lado salvaje es uno de los mejores libros de Mónica Lavín. Foto: FIL/Paula Vázquez.

“No se trata de qué sorpresa te va a dar el cuento. Te das cuenta que es el tránsito. Hay un cuento de Grace Paley que habla de una mujer que va a devolver libros a una biblioteca cerca de Nueva York. Se ha tardado 20 años y se encuentra al ex marido. Todo lo que se dice mientras ella trae sus libritos. La vida entera, el olor al tocino, importa lo que pasó en el medio”, afirma.

El ser adolescente, juvenil, que se deja llevar por donde la letra quiere es lo que caracteriza El lado salvaje de Mónica Lavín.

“En muchos sentidos uno es más desparpajado, haciendo lo que a uno se le da la gana. A mí este libro me emociona mucho, porque hay tiempo depositado en él. El cuento que escribí con “El deprimido”, me sentí tan felizmente loca. Yo soy ceñida al realismo y de pronto dije dejemos que pasen otras cosas. Es el reto del tablero donde las jugadas te permiten flotar de esa manera”, expresa.

La relación entre los hermanos la analiza en otros de sus cuentos y está dedicada al viaje que hizo con su hermano menor a San Diego. Cree que entre hermanos, una relación de afecto poco explorada, se encuentra un amor genuino, que a veces deriva en querer protegerlos, cuando uno es hermana mayor, como una madre.

Mónica Lavín es bióloga, pues cuando era chica no quería ser una intelectual como lo fue, por ejemplo, Marguerite Yourcenar. Sus padres le decían que estudiara letras, vivió en un entorno donde el arte importara, de alguna manera la empujaban, pero “¡Yo no quería ser intelectual! Amaba y ama la respuesta que la ciencia pueda dar. Cuando decidí ser escritora, ellos lo celebraron”, afirma.

El lado salvaje rescata la ironía y la perplejidad de una literatura hecha “como una liberación, es salir al recreo, es un material literario”, agrega.

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