Juan Antonio Bayona

FESTIVAL DE CANNES | Entrevista a Juan Antonio Bayona,

Nos asustó hasta el punto de no poder dormir con su película de terror, El orfanato, nos hizo pasar un tsunami en Lo imposible, dirigió dinosaurios en Jurassic World: El reino caído y nos sumergió en la angustia psicológica de un avión accidentado en los Andes para La sociedad de la nieve. Miembro del Jurado de Largometrajes presidido por Greta Gerwig, el director español Juan Antonio Bayona revela, con franqueza, cómo ve el cine.

Ciudad de México, 22 de mayo (MaremotoM).- Te hiciste un nombre con una película de género, El orfanato. ¿Qué te atrae de este tipo de material de fantasía de terror?

–Me atrae el género porque te permite expresar lo que quieras y tener todas las herramientas a tu disposición, es decir, fotografía, color, textura, música y sonido. También hay algo que tiene que ver con el contexto de la familia que me desconcierta. Si miramos hacia las generaciones que nos precedieron en España, podemos ver mucho miedo y silencio. Algo en eso me atrae. Recuerdo que cuando hice Jurassic World incorporé la imagen de Nosferatu acercándose al personaje principal con sus garras. Un día entrevisté a mi padre y le pregunté sobre la primera imagen que había visto en el cine y recordó haber visto al actor gótico Bela Lugosi hacer el mismo gesto con la mano. Creo que hay algo ahí que se transmite de padre a hijo, de generación en generación, de una manera misteriosa.

–¿A qué tipo de miedo te refieres?

–Creo que en la sociedad española siempre ha habido muchos miedos y también es una historia de clases, porque la clase determina nuestras relaciones con los demás. Cuando pienso en mi propia familia, había tanta pobreza en España que no vivíamos; estábamos sobreviviendo. No hubo tiempo para construir vínculos, para dejar espacio a la sensibilidad y la emoción. Por ejemplo, mi padre siempre ha sido artista. Le encantaba la pintura y el cine y creo que, cuando ve mis películas, ve cumplida en mí esta vocación artística de cierta manera. Siempre estoy buscando emociones y, de alguna manera, trato de expresar lo que no he podido expresar en el contexto de mi vida personal a través del cine.

La sociedad de la nieve
Editó Planeta. Foto: Cortesía

–La película La sociedad de la nieve es increíblemente fiel al estilo uruguayo de los años 70: el café de Montevideo, el aeropuerto, etc. ¿Cómo conseguiste ese nivel de precisión?

–Mucha documentación y horas de entrevistas con supervivientes, familiares, amigos y el ejército. Y también mucha atención al detalle. Por ejemplo, en aquel entonces, los suéteres de lana se tejían a mano y el diseñador de vestuario los tejía todos a mano. Era muy importante contextualizar las cosas adecuadamente. Cuando uno de los supervivientes tuvo que hablar en una conferencia de prensa tras su regreso, se asustó mucho. Uno de los profesores de la escuela religiosa a la que asistían le dijo: si explicas el contexto, todos entenderán. Fue una gran lección para mí en términos de realización cinematográfica, porque si pudiera transmitir al público el contexto de lo que habían experimentado, tanto en la nieve como antes, entenderían lo que hicieron en la montaña.

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–¿Puedes contarnos sobre la evaluación para las familias?

–No habíamos mostrado nada del guión a los supervivientes ni a sus familias y estábamos todos muy nerviosos. Una semana antes del estreno mundial, decidí que tenían que ver la película antes que nadie. Organizamos proyecciones separadas en Montevideo: una para los familiares de los fallecidos y otra para los supervivientes y sus familiares. Sin embargo, uno de los supervivientes, Gustavo Zerbino, me dijo que teníamos que proyectar la película para los dos juntos, ya que los vivos y los muertos siempre estaban separados y que con el tiempo se había convertido en un tabú. Dije: “Perfecto”. Todos aplaudieron. Algunas personas no habían hablado de ello en 50 años y eso los unió.

–¿Es justo decir que los desastres le interesan?

–Lo que me interesa es cuando lo ordinario se vuelve extraordinario. Como tales, los desastres son muy interesantes desde un punto de vista dramático porque representan un cambio muy abrupto, un cambio total de lo que éramos antes de enfrentarnos a la vida y la muerte. El género de desastres fue uno en el que incursioné por casualidad. Estaba haciendo Lo imposible (2012) cuando se publicó el libro de Pablo Vierci, que inspiró La sociedad de las nieves y me interesé por la historia.

–¿Cuál es tu próximo proyecto?

–Es una adaptación de “A Sangre Y Fuego. Héroes, Bestias Y Mártires De España”, de Manuel Chávez Nogales, considerado uno de los grandes libros sobre la Guerra Civil Española. Escrita en 1937, es una obra extraordinaria e incómoda, desaparecida antes de ser redescubierta casi 60 años después, que arroja luz sobre la barbarie de ambos bandos. Ofrece un enfoque humano a un conflicto muy complejo.

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