Juan Pablo Villalobos

Fiesta en la madriguera, de Juan Pablo Villalobos, es película de Manolo Caro

Fiesta en la madriguera es la nueva película de Manolo Caro y adaptada por el ganador del Óscar Nicolás Giacobone— nos presenta la historia de Tochtli (Miguel Valverde Uribe), un niño especialmente inteligente y precoz que a simple vista lo tiene todo y cuando no es así, su padre, Yolcaut (Manuel García-Rulfo), hará lo imposible para cumplir sus deseos, porque Yolcaut lo puede todo.

Ciudad de México, 24 de abril (MaremotoM).- El 1 de mayo aparece en Netflix, de la mano de Manolo Caro, la película que todos tenemos en mente: Fiesta en la madriguera, basada en la novela homónima de Juan Pablo Villalobos.

Hay otras historias que han conocido la pantalla grande, como No voy a pedirle a nadie que me crea, de Fernando Frías de la Parra, pero meterse con ese chico apresado por los narcotraficantes, que ve el mundo con los ojos de ellos, es cosa grande.  

Difícil determinar si la aparición de Fiesta en la madriguera (Anagrama), la primera novela del mexicano afincado en Barcelona Juan Pablo Villalobos (Guadalajara, 1973) es índice de una nueva corriente literaria en un México que se desangra por el narcotráfico y que ningún gobierno, incluida la guerra declarada por Felipe Calderón, ha logrado atenuar.

Lo que sí puede decirse es que esta historia hilarante y extraña, breve y precisa es la obra de un outsider, no sólo porque Villalobos vive desde hace muchos años en Europa, sino también porque su historia de vida no tiene nada que ver con el narcotráfico.

Juan Pablo Villalobos
Tochtli es Miguel Valverde Uribe, Foto: Cortesía

Es decir, el escritor no es de Ciudad Juárez, no vivió en carne propia la violencia de Tijuana, de Tamaulipas, León o Michoacán y no pertenece al mainstream literario mexicano. Su primera novela fue escrita casi en secreto por un joven que para mantener a su familia se dedicaba a la mercadotecnia. Cuando estuvo terminada, Fiesta en la madriguera fue puesta en un sobre, enviada a la editorial Anagrama, donde el mítico Jorge Herralde la leyó, le gustó y luego tomó el teléfono para darle las buenas nuevas al autor.

Juan Pablo Villalobos
Fiesta en la madriguera, su novela consagratoria, es película. Foto: Cortesía

Alejado del folclorismo con que ciertos escritores intentan pintar las “hazañas” del crimen organizado que asuela el territorio mexicano, vistiéndolas de una épica de la que carecen toda vez que las fosas comunes, los asesinatos a mansalva, los secuestros indiscriminados que en su mayoría terminan en homicidios aun cuando se cobre el rescate por la víctima, representan en todo caso la entronización de una crueldad sin moral, Villalobos narra la historia en la voz de un niño llamado Tochtli.

Al estilo de El niño con el pijama de rayas, la publicitada novela del irlandés John Boyne, el protagonista de Fiesta en la madriguera, habitante de un palacio blindado, del que no sale porque su padre, un narcotraficante de peso, es muy celoso de su seguridad, Tochtli narra con una ingenuidad desopilante a veces y otras con una lucidez estremecedora, una realidad cruenta, donde la sangre, los cadáveres, los agujeros sangrantes que las armas hacen en los cuerpos humanos construyen un escenario rocambolesco, absurdo y fatal.

El humor de la novela es directo y produce carcajadas a cada línea. Dice Tochtli que un país del Primer Mundo es aquel que tiene, por ejemplo, hipopótamos enanos de Liberia. Por tanto, México no es Primer Mundo. Cuando encontramos a Juan Pablo Villalobos, en una cafetería de la colonia de clase media La Condesa: con un hipopótamo de goma, regalo de su mujer, en las manos. Patético, diría el niño de su novela.

–Un país que no tiene hipopótamos enanos la tiene difícil, ¿no?

–¿Verdad? Claro, es un país tercermundista, sin dudas.

–El humor juega un papel importantísimo en su novela, ¿es una elección del lenguaje sólo aplicable al tema terrible de los crímenes del narcotráfico?

–El acercamiento desde el humor es una preocupación estilística, siempre intento acercarme a la realidad desde el humor. Es un juego de peligro, porque si fallas, puedes tener un fracaso estrepitoso, pero lo que intenté en Fiesta en la madriguera, a través del niño narrador, es lograr una mirada que me permitiera huir de moralismos, de visiones preocupadas por proponer soluciones al problema del narcotráfico y esto me lo permitía esta mirada “inocente”, que cae en la crueldad fácilmente y en el absurdo, que es en definitiva lo que más me interesa: el tema del absurdo.

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–En México le perdonarán que se haya metido con sus narcotraficantes, pero no que haya criticado la comida mexicana

–El tema gastronómico me apasiona y creo que hay que acercarse a las diferentes culturas a través del estómago. Los mexicanos tenemos una relación con la patria y con los afectos a través de la cocina. Así que quise jugar un poco con esa enorme tradición de la comida mexicana. Y en particular con el pozole (especie de buseca, con granos de maíz y carne de puerco), que se hace con las cabezas de cerdo, que es muy pesado y luego le ponemos hojas de lechuga arriba. Viviendo en Barcelona, una vez preparé un pozole para unos amigos, que se quedaron extrañadísimos por las hojas de lechuga que le puse. Es algo raro de nuestra comida o como que los tacos al pastor tengan piña, no te das cuenta de lo absurdo hasta que no estás afuera. Al final, pasa eso porque nuestra cultura es barroca y hay tantos sabores en la comida mexicana, que al final no sabes lo que estás comiendo.

–¿El niño de su novela es deudor de otros niños en la literatura?

–Soy un fanático de Un mundo para Julius, del peruano Alfredo Bryce Echenique. Me encanta ese libro, que leí hace muchos años. De alguna manera, creo que influyó en la voz de mi narrador. Otra influencia que tal vez podría citar, aunque aquí más que un niño ya es un adolescente, es El guardián entre el centeno, de Salinger.

AHORA FIESTA EN LA MADRIGUERA ES PELÍCULA

Fiesta en la madriguera es la nueva película de Manolo Caro y adaptada por el ganador del Óscar Nicolás Giacobone— nos presenta la historia de Tochtli (Miguel Valverde Uribe), un niño especialmente inteligente y precoz que a simple vista lo tiene todo y cuando no es así, su padre, Yolcaut (Manuel García-Rulfo), hará lo imposible para cumplir sus deseos, porque Yolcaut lo puede todo.

La producción mexicana se filmó en Guadalajara, Jalisco y en Katima Mulilo, Namibia. Cuenta con las actuaciones de Raúl Briones, Teresa Ruiz, Alfredo Gatica, Mercedes Hernández, Pierre Louis, Lizeth Selene y con la participación especial de Debi Mazar y Daniel Giménez Cacho, entre otros. Marcando su regreso a México, Manolo se aventura en este nuevo proyecto acompañado de sus productores María José Córdova y Rafa Ley, María Secco como directora de fotografía, JC Molina en el diseño de producción, Yibran Asuad en la edición y musicalizada por Jacobo Lieberman.

Fiesta en la madriguera llegará a Netflix el 1 de mayo.

 Juan Pablo Villalobos
Tenoch Huerta renunció a la película. Aquí con Manolo Caro, el director. Foto: Cortesía

Estaba cómo no anunciado como actor Tenoch Huerta, en lo máximo de su carrera, pero una acusación de abuso sexual hecha por su ex novia María Elena Ríos. “Ante el impacto de las recientes declaraciones sin fundamento de María Elena Ríos y el daño que han causado, no me queda más remedio que retirarme de participar en la película Fiesta en la Madriguera”, dijo el actor en su momento.

En una entrevista publicada en el Sol de México, el novelista Juan Pablo Villalobos explicó que antes de recibir la propuesta de Manolo Caro, la novela se intentó llevar al cine en varias ocasiones, desde la publicación de la primera edición y, de hecho, se llegaron a firmar contratos y se hicieron pruebas de guiones, pero por una u otra razón, no lograron concretarse.

“Para mí lo más importante siempre fue la colaboración. Cuando Manolo me buscó, conociendo su trayectoria, pensé que si estaba determinado a hacerlo era muy factible, comparado con los anteriores proyectos”, dijo Villalobos, quien reflexionó sobre el trabajo de colaboración cinematográfica.

“Yo quise conocerlo porque quería ver qué clima había entre nosotros, qué atmósfera se creaba. Porque la colaboración puede ser dura. Es una palabra, pero a veces se puede volver árida o difícil si no hay un buen ambiente”, agregó.

El 1 de mayo, en Netflix.

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