Juan Román Riquelme

FUTBOL SIN PELOTA | Boca es un cabaret

Ciudad de México, 6 de diciembre (MaremotoM).- “Boca es un cabaret”: la frase la dijo Diego Latorre en 1998, porque los periodistas se enteraban de cosas que se decían en el interior del vestuario, pero ahora tiene más vigencia que nunca y como en ese momento, el responsable que esto suceda es el mismo Mauricio Macri, en aquel momento presidente del club y ahora candidato a vicepresidente, que utilizó su influencia para suspender las elecciones que debieron realizarse el 3 de diciembre.

Macri fue presidente de Boca desde 1995 a 2007 y le sirvió de plataforma política para ser primero Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y después, presidente de la República entre 2015 y 2019. Para ello le sirvieron mucho los éxitos deportivos logrados con la llegada de Carlos Bianchi (antes habían fracasado Carlos Salvador Bilardo y Héctor “Bambino” Veira como entrenadores) y la aparición de un crack, comprado de juvenil a Argentinos Juniors, que se llama Juan Román Riquelme.

El Macrismo siguió gobernado durante 8 años más, después de la ida de su líder, primero con Pedro Pompilio, que falleció en 2008, dejando a un peronista como heredero, Jorge Amor Ameal y después con Daniel Angelici, un empresario de juegos de azar, con grandes vinculaciones con la justicia y que fue, a la vez de presidente de Boca, el operador judicial que sugirió los nuevos jueces del país y de la ciudad.

Angelici quiso dejar en su lugar al senador Christian Gribaudo, para continuar con la línea macrista, pero chocaron con Riquelme, quien como candidato a vicepresidente de Jorge Amor Ameal, que ya había demostrado su idoneidad en su interinato, le ganó las elecciones y terminó con 20 años de macrismo (salvo el interinato anterior de Ameal).

Juan Román Riquelme
No nos podemos relajar ni un segundo, dice Román. Foto: Cortesía Facebook

Riquelme armó un Departamento de Fútbol Profesional llevando a sus excompañeros Jorge Bermúdez, Chicho Serna, Marcelo Delgado y Raúl Cascini y le dio mucha importancia a las divisiones inferiores. Ganando 6 títulos nacionales en 4 años, aunque no pudo lograr ningún título internacional (fue finalista este año de la Copa Libertadores de América y perdió en la prórroga con Fluminense de Brasil), pero recuperó un club social, que había perdido su esencia y era solo un club de fútbol, sin casi ninguna otra actividad.

Así las cosas, el oficialismo decidió invertir la fórmula para las elecciones de 2023 y Juan Román Riquelme pasó a ser el candidato a presidente, mientras que Jorge Amor Ameal va como candidato a vicepresidente. Del otro lado, el candidato a presidente es Andrés Ibarra, que fue gerente del club en toda la era Macri y que fue “Ministro de Modernización de la Nación” en la presidencia de Mauricio. Macri, que además es presidente de la Fundación F.I.F.A.,  empezó a militar por Ibarra hasta que decidió ser candidato a vicepresidente, pero las encuestas le son esquivas y dicen que si las elecciones fueran hoy, Riquelme ganaría por el 60% de los votos. Una derrota que no está dispuesto a aceptar. Por eso, se apeló al plan B.

Primero hicieron una denuncia en la Inspección General de Justicia (el  organismo que rige las Sociedades  sin fines de lucro), pero no tuvieron eco y después apelaron a la justicia de la Ciudad donde Angelici y Macri tienen muchos jueces amigos.

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Hay que explicar que durante el Gobierno de Macri en el club, ante la posibilidad de hacer más socios activos (porque no entraban en el estadio La Bombonera) se creó una categoría de socio adherente, que en realidad es una especie de estafa. Porque es como un pre-socio, que paga una cuota menor para estar en una especie de lista de espera para ser socio pleno, no pueden ir a la cancha y no tienen derecho a voto.

En la elección anterior se había quejado Ameal porque Angelici había pasado más de 50 mil socios de adherentes a activos en el último año de mandato, pero la Inspección le dijo: “primero voten y después analizamos si hay irregularidades” y como la elección la ganó la dupla Ameal – Riquelme no se siguió investigando. Esta vez la denuncia la hizo el macrismo por 13 mil socios que cambiaron de categoría en los 4 años y como la respuesta fue la misma, fueron a la justicia de la ciudad y la jueza Alejandra Abrevaya le dio un amparo que suspendió las elecciones, con fundamentos por lo menos falaces. Porque dice que en 2021 pasaron a activos socios sábados y domingos y da fechas que son jueves y viernes en ese año y son sábado y domingo este año y además se basa en el testimonio de dos testigos de identidad reservada, que se supo que una sería un empleada del club puesta por el propio Macri y el otro un conocido periodista, que estuvo en la comisión de Ameal y que renunció y ahora pasó a la lista de Ibarra, como candidato a vocal.

La jueza Abrevaya es hermana del diputado de la ciudad Sergio Abrevaya (por supuesto macrista), que da la casualidad que en la época de Angelici pasó a ser socio activo de Boca, sin pasar por adherente. La jueza fue recusada y aceptó su recusación, pero por otro lado apeló a la Cámara de Apelaciones que le dio la razón tres días después, cuando ya habían pasado dos jueces más por la causa. La Doctora Analía Romero, que se autorecusó, después que se supiera que ella y toda su familia pasaron a ser socios activos de Boca, en época de Angelici, por supuesto sin pasar por adherentes y el  juez Sebastián Font, ni siquiera llegó a actuar, porque ahora la causa está otra vez en el juzgado de Abrevaya.

En el medio hubo un banderazo de socios, donde concurrieron 35 mil con Juan Román Riquelme como centro del mismo y Abrevaya denunció amenazas sobre su persona. Muchos dicen que Macri está haciendo tiempo para que cambie el gobierno y Milei nombre un nuevo Inspector General de Justicia y que esto termine en la intervención del club.

El propio Riquelme lo dijo con todas las letras: “Lo que busca esta gente es intervenir el club, para poder llegar al poder y si lo hacen, olvídense de votar, porque se lo van a entregar a sus amigos de Qatar y no se va a votar nunca más. Si son tan democráticos dejen que los socios voten y vemos quien gana”.

Latorre era un visionario “Boca es un Cabaret”, aunque aclaró tiempo después que lo quería decir es que “era un puterío”.

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