Leonardo Padura

“La perspectiva de Mario Conde es la de mi propia generación y es mi propia perspectiva”: Leonardo Padura

En un video que lo muestra lozano y enamorado de su ciudad, como pocas veces lo hemos visto. Es en el marco del V Festival Huellas del Crimen, en San Luis Potosí, donde él es protagonista del primer “Trayectorias”.

Ciudad de México, 22 de septiembre (MaremotoM).- Una playera que dice: “Soy un nostálgico de mierda” y un cubrebocas de color blanco acompañan a Leonardo Padura, el gran escritor cubano, por las calles de La Habana.

Es un video que lo muestra lozano y enamorado de su ciudad, como pocas veces lo hemos visto. Es en el marco del V Festival Huellas del Crimen, en San Luis Potosí, donde él es protagonista del primer “Trayectorias”.

“Quien conozca esta ciudad debe admitir que posee una luz propia, densa y frágil a la vez, con un colorido exultante, que la distingue entre las mil ciudades del mundo”, dice Leonardo, quien ocupa luego una esquina, de una casa, en un barrio de clase media cubana y que él recorre día a día. Está leyendo su libro, La novela de mi vida (Tusquets), una evocación vivísima del Romanticismo en el Caribe de la época colonial, pero por encima de todo, una lectura de la historia de Cuba, un viaje al origen de su conciencia nacional a través de la vida de su primer gran poeta José María Heredia.

Luego aparece con una camisa roja, dispuesto a hablar al Festival y donde dice que cuando él era estudiante de “La víbora” compró libros de Agatha Christie, de George Simenon, de Edgar Allan Poe (donde están “Los crímenes de la calle Morgan”) y comenzó así la relación con el género negro.

“Compré dos libros que para mí tuvieron mucho significado. Cosecha roja, de Hammett y El sueño eterno, de Raymond Chandler. Tuve una percepción primera de qué cosa podía ser una gran novela policial. Esos libros eran diferentes a todos los que había leído”, dice Leonardo Padura.

Cuando comenzó la carrera de Letras, empezó a leer de una manera más organizada. Ahí inicia una gran relación con los dos sistemas narrativos con los cuales está emparentado: La novela norteamericana del siglo XX y la gran novela hispanoamericana de mediados del siglo XX.

“Luego publiqué críticas en la prensa y eran todas de novelas policiacas. En 1988 viaje a la Semana Negra de Gijón, en 1989 también, luego participé en un encuentro de escritores policiales en México, todo eso antes de escribir mis propias novelas”, recuerda el autor de El hombre que amaba los perros (Tusquets).

Festival Huellas de Novela Negra
Como polvo en el viento, su reciente novela. Foto: Cortesía

“Me di cuenta de que en escritores como Paco Taibo, Juan Madrid, sobre todo Manuel Vázquez Montalbán existía la intención de hacer una novela policial distinta”, agrega.

Pasado perfecto es la primera novela con el personaje Mario Conde, que se publicó en Mexico en 1991.

Te puede interesar:  Los tres libros de La cabrona y media de Xóchitl Gálvez

“Yo creé el personaje de Mario Conde para que fuera él que produjera toda la ruptura con la novela policial que se escribía en Cuba en ese momento. No es un personaje ortodoxo, al que siempre llamo un falso policía. Se mantiene fiel al origen que le di en Pasado perfecto”, dice.

“Cuba, es cierto, no es una sociedad violenta como tantas otras ciudades latinoamericanas. ¿Qué me interesa a mí de la novela policial? Yo busco dar una mirada indagadora sobre la sociedad cubana y dar un recorrido de lo que ha sido la sociedad cubana contemporánea, vista por supuesto desde Mario Conde”, agrega.

“La perspectiva de Mario Conde es la de mi propia generación y es mi propia perspectiva”, expresa.

Festival Huellas de Novela Negra
Sigue al V Festival de Novela Negra. Foto: Cortesía

Leonardo Padura terminó el Cuarteto de las novelas de Mario Conde agotado creativamente, sin nuevos recursos y empieza a escribir La novela de mi vida, sobre la masonería y el poeta José María Heredia.

Luego escribió una novela sobre Ernest Hemingway, donde vuelve a aparecer Mario Conde, ya con recursos distintos. “En esa novela, Conde se ha retirado de la policía y se dedica a comprar y a vender libros viejos, una profesión que lo mantenía cerca de la calle y de la literatura”, dice Padura.

En La neblina del ayer, una novela más ambiciosa, también aparece Conde. Es una novela voluminosa, que a Leonardo le ha dado muchas satisfacciones, que se ha publicado en casi todo el mundo y ha ganado varios premios.

Luego estuvo cinco años investigando para escribir la novela que lo ha hecho muy famoso, El hombre que amaba los perros, sobre el asesinato de León Trotsky por parte del comunista catalán Ramón Mercader.

“Si El hombre que amaba los perros es el ejemplo de la perversión de la utopía, la siguiente novela, Herejes (con Mario Conde) era una historia que también me perseguía. Creo que los escritores funcionamos mucho por las obsesiones. Yo he tenido varias obsesiones que se han ido cumpliendo en varias de mis novelas”, admite Padura.

Finalmente, Leonardo Padura habla de Como polvo en el viento (Tusquets), la reciente novela que ha llegado a México, que tiene un cierto aroma de novela policial, con dos personajes, uno que desaparece y otro que se suicida. “Es una novela coral, donde hay muchos personajes con sentido protagónico, tres de esas criaturas son mujeres y es una historia que tiene que ver con la diáspora de mi generación”, afirma el escritor.

“No es posible vivir en la utopía y tampoco es posible vivir sin utopías”, es la esencia de Como polvo en el viento.

Festival Huellas de Novela Negra
El día de hoy. Foto: Cortesía

Hoy sigue el Festival Huellas en el Crimen, con Eduardo Antonio Parra y Diego Enrique Osorno, entre otros.

Comments are closed.