Hiram Ruvalcaba

No es posible que esté limpio, cuando vives la violencia, ella te marca: Hiram Ruvalcaba

“Hay que poner en la literatura a la violencia. Hay cierta actitud que he notado en las presentaciones recientes de ciertas personas que dicen que escribir sobre la violencia resulta cansado. Lo que nos tiene cansado es la violencia misma. Siempre he pensado que un escritor también es un cronista de su propio tiempo”, concluye.

Ciudad de México, 1 de febrero (MaremotoM).- Todo pueblo es cicatriz es la manera que tiene el autor Hiram Ruvalcaba en relatar su propio pueblo, su lugar de origen. Editada por Alfaguara, esta novela se destacó el año pasado y todavía sigue dando de qué hablar entre los lectores fieles a un escritor prolífico y propositivo.

En 1996, Sagrario murió baleada en la entrada de su residencia; los disparos alertaron a los vecinos, incluyendo a Hiram, el hijo mayor de la familia Ruvalcaba, de apenas ocho años. Poco después, en el año 2000, también a Rocío le arrebataron la vida de forma violenta: fue asesinada y sepultada a medias en la sala de su casa. En 2005, la frontera simbólica entre un asesinato noticioso, anónimo, y el de alguien consanguíneo terminó por quebrarse. El Jalisco rural y semiurbano se había convertido en una tolvanera de cadáveres, y uno de ellos era el del tío Antonio Ruvalcaba.

Hiram Ruvalcaba
Editó Random House. Foto: Cortesía

Una especie de autoficción por donde Hiram deja pasar la sangre y la violencia encendidos en su pueblo de Jalisco. Nacido en Ciudad Guzmán en 1988, Ruvalcaba es la voz de los nuevos cuentistas, los que más allá de la tradición impuesta por Rulfo y Arreola, se despierta, al grito de un acontecimiento único, según Eduardo Antonio Parra, para encontrar y compartir su propia voz.

Esta es la novela debut de Hiram, a quien habíamos conocido por su poderoso libro de cuentos de la UANL, Padres sin hijos.

Hiram Ruvalcaba
Esta es la novela debut de Hiram. Foto: MaremotoM

Lo encontramos en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, donde entre muchas actividades nos concedió una entrevista, al destacar que entre varios escritores europeos, los latinoamericanos buscan un lugar en ese encuentro librero de tanto prestigio.

“El país invitado es la Unión Europea. La FIL ha tenido un interés en el Viejo Continente, como solemos decir. Yo en esta feria me he encontrado con autores latinoamericanos. El lunes me vi con Andrés Mauricio Muñoz, un colombiano, que hace mucho que leo. En esta feria se nos ha dado un poco de espacio, pero debo reconocer que los foros siguen siendo para los invitados”, afirma Hiram.

“Hay una tensión muy evidente qué iba a pasar con la Feria, ahora que falta el licenciado Raúl Padilla. Pero la feria va como un relojito. Sí va a haber un cambio, aunque no me imagino cuáles son esos”, afirma.

Te puede interesar:  Un programa de 60 novedades presenta la UAM en la Feria del Palacio de Minería

La nueva novela Todo pueblo es cicatriz es una de sangre. “Si creen que mi texto está lleno de violencia, no se compara con la que hay en las calles. La primera vez que la presenté fue en Zapotlán. Esa semana encontraron el cadáver de una abogada, una vecina, la semana que se presentó en Monterrey, encontraron el cuerpo a la mitad de una chica que jugaba voleibol. Los narcobloqueos me tocaron cuando vine a la Feria. Es decir, lo que trato de plantear con la gente es una simbología de lo que está pasando y que parece irreversible”, expresa Ruvalcaba.

“Retomo esta frase de Jorge Luis Borges cuando decía que el olvido no tiene perdón en la novela. La violencia cera marcas y esas marcas duran años o duran generaciones enteras. La muerte la perra es un punto crucial en la novela, pues ahí empezamos a ver el efecto que la muerte acontece sobre ese personaje. Los recuerdos, la memoria, el personaje todavía no cuenta que haya sido él el victimario. A veces ciertos tipos de violencia pueden ser un acto humanitario”, afirma.

Hiram Ruvalcaba cree en la claridad al escribir. “En esta novela aposté por usa el lenguaje más claro posible. Es un tema que nos compete a todos. Quería que mis vecinas o los familiares de las víctimas me comprendieran. Hablar sobre estos crímenes es abrir una llaga. El lenguaje para mí tiene esta relevancia. Dicho esto, también comprendía que la novela planteaba un reto estructural y no podía dar una complejidad lingüística, sería demasiado inentendible”, expresa.

La autoficción es algo con que Hiram Ruvalcaba se entiende y explora desde los inicios de su carrera. “Todo tiene que ver con la honestidad. Esta novela, al ser de un tema tan difícil, tenía que presentar no sólo las historias sino también el impacto que esas historias tuvieron en mí. Quise poner mi nombre en un intento de honestidad. He estado en situaciones de violencia y yo mismo he ejercido violencia contra otros seres humanos. No es posible que esté limpio, cuando vives la violencia, ella te marca”, afirma.

“Hay que poner en la literatura a la violencia. Hay cierta actitud que he notado en las presentaciones recientes de ciertas personas que dicen que escribir sobre la violencia resulta cansado. Lo que nos tiene cansado es la violencia misma. Siempre he pensado que un escritor también es un cronista de su propio tiempo”, concluye.

Comments are closed.