Martin Scorsese

Perdónenme, pero es lo que mejor que pude hacer: Martin Scorsese

La trama del libro y la película gira en torno a los asesinatos de varios miembros de la tribu Osage, una nación indígena en los Estados Unidos, que se hicieron extremadamente ricos después de descubrir petróleo en sus tierras. Sin embargo, a medida que aumentaba la riqueza, también aumentaba el número de asesinatos de Osage, lo que llevó al surgimiento de investigaciones del FBI bajo la dirección de J. Edgar Hoover.

Ciudad de México, 15 de enero (MaremotoM).- Martin Scorsese hace tiempo que ya es un maestro del cine, uno de esos clásicos que ojalá siga filmando hasta los 100 años, lo mismo que le sucede a Clint Eastwood, otro de los imprescindibles.

No sabemos por qué en los Oscar, ese premio que ve más importante que otros, no le hacen justicia. Puede pasar que para Martin, ese neoyorquino que ha charlado sobre su ciudad en Supongamos que Nueva York es una ciudad, con la humorista, editora y escritora Fran Lebowitz, los Oscar le valgan un pepino, pero voy a tomar este debate que todos los años se produce: Los Oscar contra el buen arte, los Oscar contra el buen decir, el buen filmar y, sobre todo, los Oscar amigos de lo exagerado, como haberle dado por ejemplo la estatuilla a Brendan Fraser, por La ballena.

Los asesinos de la luna
Leonardo Di Caprio y Lily Glasdtone: dos actores sin par. Foto: Cortesía

Los Oscar como enemigo de lo sutil, de lo mágico, de eso indeleble que tiene el cine.

Claro, estaremos muy de acuerdo con algunos premios, pero otra vez la película equivocada que traduce lo que piensa esencialmente Estados Unidos.

Ha dicho Scorsese: “Los Judas formaron la nación que luego sería los Estados Unidos”. Lo dijo cuándo la genial Pandillas de Nueva York se estrenaba y retrataba a “los buenos ladrones, que hicieron la tarea más difícil”.

Hay que mencionar, que tiene mucho que ver, que en la reciente reunión de los críticos, Daniel Day Lewis tuvo un encuentro con Martin, quien por supuesto trata de convencerlo para que regrese al cine.

En Los asesinos de la luna, el cineasta vuelve a establecer sus ideas sobre un país que lo vio nacer en 1942. Podría decirse además que Scorsese es un cineasta nacional, que juzga y ama a su territorio más allá de las banderas publicitarias con qué siempre lo ha adornado el cine.

Los asesinos de la luna se enfrenta a Oppenheimer. Y pierde en esa máquina donde todo es traspasado a una lógica global y occidental, donde nos enseñan a ver a Estados Unidos de acuerdo a un patrón y donde, la gran filmadora del norte también predica en forma de perdón sus grandes errores de la historia.

Vamos a ver, a mí me hubiera encantado que no subvencionaran con su tenebrosa Escuela de las Américas a los que hicieron el Golpe de Estado en Argentina, en 1976, mucho más que años más tarde nos dieran el Oscar por La historia oficial (Luis Puenzo) y por El secreto de sus ojos (Juan José Campanella).

A los japoneses claro que le hubiera gustado mucho más que no le mataran a 200 mil con la Bomba Atómica en Hiroshima y Nagasaki, que ver ahora “el dilema moral” con el que se enfrenta el excelente actor Cillian Murphy en Oppenheimer.

En estos filmes Estados Unidos se juzga a sí mismo, defiende sus crímenes y aparece como una víctima de la historia. Y la película de Christopher Nolan es eso.

Hoy vi la peli de Martin Scorsese, con un Leonardo di Caprio homenajeando a Marlon Brando, con un Robert de Niro impecable y una Lily Gladstone sorprendente, ese lado del amor que perdona a un villano nauseabundo. Scorsese lo hace de nuevo: cómo Estados Unidos está basada en ladrones y asesinos, en el no respeto a los derechos de otras razas y la grandeza del país que se desmorona paso a paso, entre el fentanilo, los tiroteos y yo puedo ser una potencia nuclear, pero tú no.

El director de Taxi Driver y New York, New York, entre otras sagas neoyorquinas, recrea los asesinatos de miembros de la tribu Osage del noreste de Oklahoma en la década de 1920, lo que desencadena una importante investigación del FBI dirigida por un J. Edgar Hoover de 29 años y el ex Ranger de Texas Tom White, descrito por el autor David Grann como “un agente de la ley a la antigua”.

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Los asesinos de la luna tiene guion de Eric Roth y Scorsese, basada en el libro de no ficción de 2017 Los asesinos de la luna de las flores: Los crímenes en la nación Osage y el nacimiento del FBI, de David Grann.

Leonardo DiCaprio, quien también trabajó como productor ejecutivo, protagoniza la película junto a Robert De Niro y Lily Gladstone. Es la sexta colaboración cinematográfica entre Scorsese y DiCaprio, la décima entre Scorsese y De Niro y la undécima y última colaboración entre Scorsese y Robbie Robertson, quien murió dos meses antes del estreno de la película.

Los asesinos de la luna
Con semejantes nombres, histórico debe de haber sido el rodaje. Foto: Cortesía

Con semejantes nombres, histórico debe de haber sido el rodaje, tanto Scorsese como De Niro decían que ponían los ojos en blanco cuando Leo Di Caprio se lanzaba a improvisar. A veces no hay tanta paciencia para soportar a su actor tan amado en una película donde a muchos les cuesta encontrar el sentido. Entiendo que hay que mirar varias de las películas hechas por Martin, incluida Buenos muchachos, para determinar la obsesión que Scorsese tiene por los asesinos, los que se van de la moral, los que crecen precisamente a raíz del mal. Y cómo una nación avanza a raíz de “los buenos ladrones, los que como Judas tuvieron que hacer la tarea más difícil, delinquir porque no les quedaba opción y, de paso, ir formando la nación que luego se convirtió en los Estados Unidos”.

Un personaje central de Los asesinos de la luna es precisamente el que realiza Leonardo Di Caprio.

“DiCaprio me llamó y me dijo: ‘Estoy pensando en interpretar a Burkhart en lugar de a White’. Y yo le dije: ‘¡Oh, si yo fuera tú, lo haría! Porque Ernest Burkhart es una de las figuras más complicadas pero críticas. No era un sociópata. Todas las cartas y entrevistas que hice indican claramente que tenía sentimientos genuinos por Mollie. Y sin embargo, como se ve en la película, se vuelve cada vez más cómplice de estos asesinatos. Como se ha dicho a menudo, en relación con la Alemania nazi, los crímenes de este tipo requieren “ejecutores voluntarios”. Lo que Ernest hizo fue tan profundo, enfermizo, íntimo. Fue la traición definitiva… no hubo límites que no se cruzaran. Eso es lo que DiCaprio consigue, las contradicciones de la gente. Es una de las mejores interpretaciones que le he visto hacer a él o a cualquiera”, ha dictaminado el autor del libro David Grann en The Independent.

Cuando uno empieza a ver Los asesinos de la luna y mira a Leo una lagrimita empieza a correr por la mejilla izquierda. Uno de los mejores actores del momento homenajea al gran actor del pasado. Leo se convierte en Marlon Brando en El Padrino, al hacer su ya consagrada mandíbula un poco más ancha y más estática. Hay una verdadera confianza entre el director y el protagonista y eso se percibe como una de esas grandes sutilezas del cine. Una de las cosas que dijo Scorsese en la conferencia de prensa para presentar Los asesinos de la luna fue que lo unían muchas cosas con Di Caprio: “Aunque había 30 años de diferencia, teníamos sensibilidades similares… Un día me llama y me dice: ‘Tenía un resfriado y estaba viendo películas de Criterion. Y quería ponerme al día con algunos de estos clásicos y vi esta película increíble. Es increíble. Es una película japonesa, se llama Tokyo Story. ¿La viste alguna vez?’ Esto fue el año pasado. Dije: ‘Sí’. […] Y eso es muy interesante para mí, el estar abierto de esa manera a partes más antiguas de nuestra cultura, partes más nuevas de nuestra cultura. Y por supuesto, la curiosidad que él tiene sobre otras personas y otras culturas”.

En una charla con el gran Spike Lee, Scorsese dijo que lee las críticas que le hacen a él: –Leo la mayoría, incluso las que me despedazan. Y las guardo, especialmente estas últimas, que son las más difíciles de olvidar. Quedan resonando en mi cabeza durante años. Pero a veces es mejor cortar por lo sano y decir: “Perdónenme, pero es lo que mejor que pude hacer”.

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