Mario Vargas Llosa

RESEÑA | Le dedico mi silencio, la última canción de Mario Vargas Llosa

Preguntarnos si suma o resta algo este par de libros a la obra de estos dos autores es acaso estéril y francamente ocioso. ¿Lo hace Now and Then a la obra de los Beatles? Quienes crecimos leyendo la obra de estos hombres las leeremos sin prejuicios y con toda la disposición, el resto es cosa de académicos y creo que eso si le llega a interesar a alguien, será a ellos mismos.

Ciudad de México, 12 de noviembre (Maremotom).- Hace 61 años se publicó La ciudad y los perros, la novela con la que muchos especialistas consideran que comenzó el periodo de esplendor del llamado Boom Latinoamericano. 61 años después, Mario Vargas Llosa, el peruano que en el 2010 fue galardonado con el Premio Nobel de literatura, publica Le dedico mi silencio, lo que será su última novela.

Hace apenas unos meses Alfaguara publicó Las cartas del Boom, libro a ocho manos que cuenta la historia de una amistad y la historia de uno de los periodos literarios más importantes del siglo XX. Ahí vemos como los autores se encuentran y desencuentran. Leemos, acaso de forma un tanto vouyerista, sus confidencias, sus intereses y sus intenciones. Dentro de unos meses Random House publicará En agosto nos vemos, la novela póstuma del también premio Nobel, Gabriel García Márquez.

Preguntarnos si suma o resta algo este par de libros a la obra de estos dos autores es acaso estéril y francamente ocioso. ¿Lo hace Now and Then a la obra de los Beatles? Quienes crecimos leyendo la obra de estos hombres las leeremos sin prejuicios y con toda la disposición, el resto es cosa de académicos y creo que eso si le llega a interesar a alguien, será a ellos mismos.

Mario Vargas Llosa nació en la ciudad de Arequipa en 1936. Los avatares de su vida son conocidos por todos: el padre ausente que regresa de entre los muertos, el colegio Leoncio Prado, que sería el tema de su primera novela, sus amores y desamores, la amistad con Julio Cortázar, Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez, sus incursiones políticas y su carácter recio, serio, poco dado al humor ¾aunque cuando lo ejerció, lo hizo como los grandes.

Fue una figura polémica y un escritor inigualable.

De los cuatro escritores reconocidos como la parte alta del Boom, él es el único que puede cerrar la puerta de su obra y tirar la llave. Una obra plena, extensa, diversa, que cuenta con no pocas obras maestras. 20 novelas, 4 libros de cuentos, 2 libros infantiles, 14 libros de ensayos, una cantidad inagotable de artículos, un puñado de obras de teatro: es un escritor pleno.

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Los estudios sobre su obra y su estilo que dan prueba de su magisterio, aparecen desde hace años y podrían llenar bibliotecas. Es un escritor afortunado que puede ver en vida el peso y la levedad de su legado y su impacto. ¿Qué queda?

Mario Vargas Llosa
La historia de un hombre que quiere ver al país unido por la música. Foto: Cortesía

Le dedico mi silencio cuenta la historia de Toño Azpilicueta, un estudioso de la música criolla que una noche escucha a un músico desconocido, Lalo Molfino, una suerte de genio de la guitarra que de pronto recuerda a Robert Johnson o al mismo Charlie Parker. Un genio sin antecedentes. Un genio que un día, de la nada, apareció tocando como nadie y que se fue en medio de un silencio abrumador.

Le dedico mi silencio es también un libro sobre un libro. Un libro sobre Lalo Molfino. Un libro sobre un libro que busca la forma perfecta de contar una historia, aunque todos sabes que un buen libro siempre cuenta dos historias. Un libro homenaje a todas y todos esos músicos que le dan identidad a una nación. Que les dan razones para cantar: para bailar, ese último resquicio de la rebeldía del pueblo. Un libro y sus posibilidades.

En la búsqueda del pasado de Molfino, Azpilicueta verá cómo se funden la historia cultural de una Lima bohemia y de una Lima fracasada. El sueño y la pesadilla. No son pocas las dificultades que Toño deberá sortear para poder desenredar una historia que él sabe que tiene que contar, más allá de quienes sean las hipotéticas personas que deben leerla.

Vargas Llosa a sus 82 años da muestra de toda la experiencia que tiene para contar una historia y para armar un personaje en apenas un puñado de trazos. Aquí no se queda conforme con eso. Hace una pintura impresionista de una cultura, de una forma de decir y de escuchar la realidad: de una forma de entrar en ella.

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