Placebo

RESEÑA | Lo que vale un piano, en el concierto de Placebo

El recital caracterizado por la paleta distintiva definida por guitarras afinadas, matices electrificados y la voz andrógina y metálica de Molko, terminó en una jornada en la que la banda renunció a varios de sus sencillos y solo era recordado por los archivistas

Ciudad de México, 30 de marzo (MaremotoM).- En la música nada pesa tanto como la memoria: los recuerdos también cantan. Cuando Brian Molko terminó su set la noche del martes en el Teatro Metropolitan y se puso a juguetear con los instrumentos mientras la banda se retiró del escenario, pensó en el Palacio de los Deportes.

La noche del 17 de abril del 2023, la veterana banda británica de rock alternativo se presentó en el domo de cobre como parte de su tour “Never Let Me Go”. Los musicos herederos del legado experimental de Sonic Youth, confirmaron que sus directos son como recibir una bofetada: inmediatamente el escucha pone la otra mejilla para recibir más.

Placebo
Placebo en el Teatro Metropolitan. Foto: Cortesía

El recital caracterizado por la paleta distintiva definida por guitarras afinadas, matices electrificados y la voz andrógina y metálica de Molko, terminó en una jornada en la que la banda renunció a varios de sus sencillos y solo era recordado por los archivistas. Esta vez hubo victoria, funcionó el piano y los fanáticos lo celebraron como si México hubiera sometido a su similar de EU en domingo pasado en el AT&T Stadium. Los espectadores crearon casi tanto ruido como las guitarras distorsionadas de la banda. Los mexicanos siempre encontramos refugio en la familia, la comida y el entretenimiento.  Y si algo nos caracteriza es ser un pueblo que está ahí, siempre al pie del cañón. Pero la noche del pasado martes, también estuvo exenta de clásicos.             

A México le urgen motivos para celebrar, la vida cultural del pueblo estadounidense es extraña, pero el mexicano siempre encuentra el espacio para festejar. La banda británica triunfó el la noche del 26 de marzo gracias a un piano y a repetir el mismo espectáculo, donde la estructura escénica imperó sobre la espontaneidad. El piano blanco de Brian llamado Liberace forma parte a del set para interpretar  “Too Many Friends“ (que en la presentación del Palacio de los Deportes, debido a una falla técnica, el tema cedió su lugar a “Went Missing” y luego, desperfecto arreglado, apareció hasta en encore). Por su parte, el espectáculo que presentan la mancuerna Molko/Olsdal representa los valores, acaso en extinsión, de la música rock: vivir el presente, el aquí y el ahora. El recital desafía al show que hoy es tan común. Los músicos ejecutan la lista de temas —alrededor de veintidós— y carece de elementos extraordinarios a la música. Pero el rock es democrático en custiones físicas y Placebo emociona con riffs de rock, voces armónicas, coros para cantar y algunas letras mordaces. Durante los últimos 30 años —se formó en 1994— han sido un referente de la música alternativa. Ante el auditorio que se dio cita en el Metropólitan, ejecutaron una presentación de antología y se convirtieron en unos de los pocos músicos  que piden a sus fans no usar los celulares. Intentaron hacer lo mismo hace un año, pero el Palacio de los Deportes es más amplio y fue más dificíl controlar al público. Placebo proviene del verbo latino placeo que puede significar: “dar placer, agradar, deleitar”. A sus treinta años de existencia —y ocho álbumes de estudio al hombro—, la pandilla británica fue capaz de tocar casi dos horas y fue suficiente para  provocar un efecto positivo a sus escuchas, como la sustancia de la que recibe el nombre. Los músicos son capaces de generar la “respuesta al placebo”.

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Placebo en el Teatro Metropolitan pasó de ser una copia de Placebo en el Palacio de los Deportes a la variación. Los primeros ocho temas fueron los mismos —“Forever Chemicals”, “Beautiful James”, “Scene of the Crime”, “Hugz”, “Happy Birthday in the Sky”, “Bionic”, “Twin Demons” y “Surrounded by Spies”—. En el teatro imperó un clima donde la pasión se confundió conla intriga. Una canción marcó la diferencia con el concierto del año pasado: “Soulmates” sustituyó a “Chemtrails” en el set. Después, se repitió el patrón “Sad White Reggae” y “Try Better Next Time”, pero antes, entre “Chemtrails” y “Sad White Reggae”, un molesto Brian Molko paró el recital y reprendió a un fan que utilizó el celular, “Hey tú, el que trae lentes de Sol, voy a parar el concierto porque veo a varias personas grabando. Les pedí de manera seria que no grabaran. Dejen de hacerlo, por favor. Si continúan haciéndolo, tendrán que irse. No me hagan enojar de nuevo”, sentenció el músico.

La Ciudad de México, por segunda ocasión en menos de un año, se enfrentó a una banda fortalecida por si misma y ganó en todos los sentidos. Los siguientes ocho temas en la presentación del martes fueron casi los mismos del concierto del 2023, aparecieron en distinto orden “Too Many Friends”, “Went Missing”,  “For What It’s Worth”, “Slave to the Wage”, “Song to Say Goodbye”, “The Bitter End”, “Infra-red”, la diferencia fue “Exit Wounds” que sustituyó a “Come Undone”. Con sútiles diferencias Placebo mantuvo a los fans contentos de inicio a fin y recordó la principal diferencia entre el concierto del año pasado y el de 2024: cada concierto es único, independientemente de si tocaron una u otra canción.

La palabra piano es la evolución del nombre con el que Cristofori bautizó a su creación: “clavicémbalo col piano e forte”, que se traduciría al castellano como “clavecín con sonido suave y fuerte”. El término responde a la capacidad del instrumento para producir sonidos fuertes (forte) y suaves (piano). En el siglo XIX el piano se utilizó para ilustrar cuentos de hadas. Lo decisivo es que alude a lo legendario, a una historia fantástica. Por el cuento de los Hermanos Grimm sabemos que un flautista salvó a un pueblo sólo con su música.

La banda formada en Londres rindió a México, país de gustos musicales eclécticos, Placebo es un grupo de ruidosas texturas industriales, que sin embargo, dispone de Liberace, un instrumento que tiene la capacidad de hacer que algo quede libre de lo que lo somete u oprime. Brian Molko se sacó la espina, se liberó del traspié del año pasado, ¿fue entonces trascendente el concierto del Metropolitan? No lo sé exactamente. Pero aun así fue muy bueno. Brian Molko pudo tocar su set como lo escribió en su guion y eso hizo diferente a esta presentación con respecto a la de hace un año.

Ahora sabemos lo que vale un piano.

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