Sinnead O'Connor

Sinead O’Connor, nada se compara a ti

Su cabeza rapada era la antítesis de la imagen de las chicas materiales de la época. La belleza de Sinead era sobrecogedora mientras miraba a cámara y me decía que nada se comparaba ¡a mí! Porque me lo decía a mí, no tengas dudas.

Ciudad de México, 27 de julio (MaremotoM).- Recuerdo perfectamente la primera vez que la vi por televisión. Era con el video de “Nothing compares 2 U”, un cover de Prince, con el que la conocimos casi todos.

Su cabeza rapada era la antítesis de la imagen de las chicas materiales de la época. La belleza de Sinead era sobrecogedora mientras miraba a cámara y me decía que nada se comparaba ¡a mí! Porque me lo decía a mí, no tengas dudas.

Su rostro era hermoso, pero lo que más impactaba era esa voz que parecía frágil como la caricia de un bebé y que, sin embargo, traspasaba la epidermis. Aunque era 1990, todavía recuerdo que pensé que ésa era la voz que deberían tener los ángeles. Por esa canción y ese video, medio mundo corrió a comparar su segundo disco I Do Not Want What I Haven’t Got. Pero entonces Sinead habló.

Todavía sería una estrella inmensa si sólo hubiera abierto la boca para cantar y se hubiera limitado a contarle algunas boberías íntimas a la prensa. Sin embargo, Sinead dijo lo que pensaba; algo muy valiente, pero también peligroso en el maldito showbussiness.

Para colmo, sus posturas eran radicales: defendió el accionar del IRA y se negó a que pasaran el himno de los Estados Unidos antes de sus actuaciones.

Sinnead O'Connor
Sinead O’Connor, siempre ella. Foto: Cortesía Facebook

¿Recuerdas que el mismísimo Frank Sinatra amenazó con “patearle el culo”? Lo que selló su destino de artista controvertida (de ésas que ya no llegan al tope de los rankings) fue cuando terminó su actuación en el programa Saturday Night Live rompiendo una foto de Juan Pablo II.

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Unas semanas más tarde, en un concierto aniversario de Bob Dylan, el público la abucheó tanto que debió retirarse del escenario. Muy pocos colegas –incluso los que pensaban como ella- salieron a defenderla.

Como la mayoría del mundo –salvo sus fans más acérrimos-, poco a poco dejé de tomar en serio lo que decía Sinead. Recuerdo que pensé cuánto duraría la locura cuando fue ordenada ministro de una religión seudocatólica. Tuve razón: al poco tiempo la “madre Bernardette Marie O’Connor” dejó de existir porque no soportaba cómo su iglesia trataba a los niños abusados por sacerdotes. Pero tal vez la máxima de sus contradicciones fue declararse lesbiana y a los pocos meses casarse con un hombre, con el que tuvo a su tercer hijo. “Le faltan seis tracks para un álbum”… Y sí, todos pensamos lo mismo.

Sinead O'Connor
Sinead murió ayer, a los 56 años. Foto: Cortesía Facebook

Tras su bello retorno a las raíces irlandesas, el disco Sean-Nós Nua, anunció por tercera vez su retiro del mundo de la música. Como en las ocasiones anteriores, no cumplió: ya estaba trabajando en tres nuevos álbumes, uno de los cuales será ¡de reggae!

Sinead había vuelto a los escenarios y acababa de aparecer un compilado con sus colaboraciones con otros artistas, desde U2 hasta Massive Attack. Otra vez su voz de ángel loco sonando en mi estéreo, como hacía mucho no sucedía y los recuerdos de aquella primera vez que la escuché.

Dije que no podía escribir sobre Sinead y hace rato que aporreo las teclas pensando en ella. ¿Estará mal de verdad? Vaya uno a saber…

Es que, como sucede con nuestros mejores pecados, nada se compara a Sinead O’Connor.

 

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